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Facultad de Farmacia obtuvo nueva patente de invención en Chile

Se trata de la tercera, dos con extensión internacional, que ha obtenido la unidad académica hasta ahora. La UV suma nueve, en total.

La Facultad de Farmacia de la Universidad de Valparaíso obtuvo una nueva patente de invención nacional. La noticia fue recibida con orgullo por parte de la comunidad académica y no tardaron en llegar las felicitaciones a los investigadores involucrados.

Se trata de los doctores Claudia Ibacache, Alejandro Dinamarca y Juan Ojeda, investigadores y académicos de la Escuela de Nutrición y Dietética, quienes junto a la egresada de la Escuela de Química y Farmacia y hoy estudiante de doctorado en la Universidad de Nottingham (Reino Unido) Natalia Romo, lograron obtener la concesión de la patente de invención en Chile del “Extracto de origen bacteriano producido por la bacteria marina Kocuria sp y su uso para generar estructuras poliméricas con superficies bioactivas capaces de inhibir la formación de biopelículas microbianas”.

Tal como lo explicó el doctor Dinamarca, la invención apunta a un método para obtener una síntesis de compuestos (extracto) que se encuentran en la bacteria Kocuria y que evitan la formación, adhesión y proliferación de agentes patógenos a dicho extracto.

El investigador agrega que la versatilidad de esta innovación permite incorporarla en polímeros naturales o sintéticos, destinados a formar estructuras con superficies activas.

“El producto de la bacteria se puede integrar en diversos polímeros usados para fabricar desde pinturas a dispositivos como catéteres, por ejemplo. Así las superficies quedan activadas e inhiben que los patógenos proliferen. El uso de las superficies y estructuras 3D es tanto para aplicaciones biomédicas, incluyendo usos clínicos, como para aplicaciones industriales o incluso aplicaciones domésticas”, detalló Dinamarca.

La protagonista de la innovación es la bacteria marina Kocuria, que fue aislada de muestras de agua de mar en Montemar, a pasos del balneario de Reñaca, por los microbiólogos Claudia Ibacache y Alejandro Dinamarca, con la colaboración de Juan Ojeda.

“La bacteria degrada hidrocarburos del petróleo y produce biomoléculas que le permiten competir en ecosistemas microbianos marinos, a la vez que se pueden aplicar en el desarrollo de aplicaciones para la salud humana”, destacó el investigador.

Dinamarca, quien también lidera la Dirección General de Postgrado y Postítulo UV, señaló que “estamos trabajando en hacer ciencia que derive en aplicaciones que sean de utilidad y puedan generar una diversificación de la matriz productiva del país, potenciando a su vez la formación de nuestros y nuestras estudiantes de posgrado”.

El científico, además, agradeció la importante colaboración de “los estudiantes de la carrera de Química y Farmacia Gustavo Espinoza y Natalia Romo, quienes desarrollaron sus tesis de pregrado en esta área de trabajo de nuestro laboratorio de Biotecnología Microbiana”.

Por su parte, Cristián Oyanedel, director de Innovación y Transferencia Tecnológica (DITEC) de la Vicerrectoría de Investigación e Innovación, afirmó que una patente es un importante aporte para diversificar la economía e incrementar las capacidades de la industria, siendo un gran ejemplo de cómo avanzar hacia una sociedad del conocimiento.

“Para la DITEC es motivo de orgullo la concesión de una patente de invención, por lo que siempre es importante reconocer el arduo trabajo realizado por las y los inventores, quienes dedican mucho tiempo y esfuerzo en el desarrollo de una tecnología que no se encuentra en el estado del arte en el mundo. Asimismo, esta es una invitación para que otras y otros investigadores emprendan el camino de la innovación tecnológica, desarrollando soluciones a distintos problemas de la sociedad, como este caso de la tecnología derivada de Kocuria, que tiene un potencial de aplicación muy amplio, desde pinturas hasta polímeros de uso clínico, lo que permitiría mejorar la calidad de vida muchas personas en el mundo e incrementar la competitividad de la industria”, sostuvo el director.

Con esta nueva protección a la invención (Número de Registro 2017 – 003446 ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial, INAPI), la Universidad de Valparaíso ya suma nueve patentes de invención de extensión nacional e internacional.