“CALETA EL MEMBRILLO RENACE”
Universidad de Valparaíso impulsa proyecto colaborativo para el desarrollo de caleta El Membrillo
Iniciativa liderada por la profesora Evelyn Farías, de la Escuela de Nutrición y Dietética, busca fortalecer la comunidad local y generar un impacto positivo en la histórica caleta.
“Caleta El Membrillo renace” es el nombre del proyecto liderado por la profesora Evelyn Farías Vargas, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética UV y codirigido por el profesor Francisco Sotomayor López, académico de la Escuela de Trabajo Social, que resultó seleccionado para acceder a los fondos concursables del proyecto de Educación Superior Regional del Ministerio de Educación UVA 2295, que coordina la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio UV.
Como lo adelanta la académica, esta propuesta contribuirá a generar y fortalecer relaciones de colaboración horizontales, bidireccionales y multidisciplinares entre integrantes del ecosistema público y privado de la región, del cual la Universidad de Valparaíso —y su comunidad universitaria— es parte.
“Así como lo enuncia el Plan de Desarrollo Comunal de Valparaíso, se trata de construir una mirada común sobre el Valparaíso que queremos en conjunto con la comunidad y los actores locales, articulando las iniciativas comunitarias que se desarrollan, las necesidades de las y los habitantes y las distintas vocaciones de la ciudad, que constituyan una propuesta de recuperación y desarrollo urbano para la transformación territorial”, afirma Evelyn Farías.
En esa línea, agrega que “la comuna de Valparaíso requiere atención desde una acción compleja, que considere distintas perspectivas y propuestas de progreso y fortalecimiento y/o transformación, donde sea requerido por quienes la habitan. Lo anterior está en sintonía con lo planteado por el Consorcio de Universidades Estatales, cuyo marco de referencia en materia de vinculación con el medio propone tener una visión integral, transversal y sistémica universitaria”.
Asimismo, la académica señala que “dada la ubicación geográfica de la comunidad UV, desde el rol de vecinos, es necesario observar, escuchar y mantener comunicaciones fluidas y permanentes con los demás actores locales. Es así como surgen conversaciones con el sindicato de pescadores de caleta El Membrillo: en contexto de compartir experiencias, sentires, sueños y propuestas de mejora territorial, desde lo social, salud, económico, cultural, recreativo, educativo, artístico y medioambiental”.
“Caleta El Membrillo es un lugar emblemático, rico en historia y cultura, lugar de incansable trabajo y esfuerzo, y ve amenazado este patrimonio por el deterioro de su capital simbólico y de infraestructura “, advierte la académica.
En cuanto a la temporalidad y escalabilidad del proyecto, la propuesta es concebida como un dispositivo de colaboración permanente, con acuerdos de articulación y trabajo conjunto a largo plazo. Respecto a la misión institucional y funciones universitarias, este proyecto de vinculación con el medio permitirá desplegar todas las áreas del quehacer UV, en tanto facilitará el desarrollo de acciones en docencia, investigación, extensión, creación artística, innovación y transferencia tecnológica, ya que la diversidad de unidades académicas, docentes y estudiantes comprometidos con la iniciativa garantizan la integralidad y heterogeneidad de funciones.
“La generación de conocimiento estará dada por el reconocimiento, valoración y producción de saberes colectivos entre socios estratégicos internos y externos. En su ejecución, el proyecto abarca al menos seis políticas de vinculación con el medio UV: relaciones institucionales; transferencia de bienes y servicios sociales; comunicación; extensión cultural y académica; asistencia técnica, y medioambiente y sostenibilidad. En relación a los temas sugeridos por el concurso, que coinciden con las dimensiones tensionadas por el Sindicato de Pescadores de caleta El Membrillo, y que serán abordados por el proyecto, estos son: medioambiente; desarrollo sustentable; educación; inclusión, diversidad y género; salud; descentralización; desarrollo local; desarrollo económico; arte, cultura y patrimonio; ciencia, tecnología, conocimiento e innovación, e infraestructura”.
En el proyecto participan los siguientes académicos y académicas: Pablo Palacios, Pedagogía en Música, Facultad de Humanidades y Educación; Leslie Bridshaw, Escuela de Ingeniería Comercial, Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas; Sven Martin, Escuela de Arquitectura, Facultad de Arquitectura; Raúl Gaete, Escuela de Administración Hotelera y Gastronómica, Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas; Mauricio Cuéllar, Escuela de Química y Farmacia, Facultad de Farmacia, y Rodrigo Kaplan, carrera de Gestión en Turismo y Cultura, Facultad de Arquitectura.
La académica destaca que “contamos además con la estrecha colaboración de la Comisión de Vinculación con el Medio de la Escuela de Nutrición y Dietética, cuya coordinadora, la profesora Silvia Sepúlveda Bobadilla, fue quien tuvo el interés inicial por emprender este desafío”.
Finalmente, releva la importante participación de estudiantes de Nutrición y Dietética y Trabajo Social en la gestión del proyecto, de los socios estratégicos del ecosistema público y privado: Sindicato de Trabajadores Independientes Caleta El Membrillo, Liceo María Luisa Bombal, empresa Agunsa, Escuela de Surf Ritoque y Gestión del Conocimiento SpA, y de otras unidades UV, que facilitarán el éxito y visibilidad del trabajo colaborativo entre las diversas organizaciones involucradas: Dirección de Igualdad y Diversidad, Unidad de Medioambiente y Sostenibilidad y Dirección de Extensión y Comunicaciones.
Personas en situación de calle se capacitan en manipulación de alimentos en la Universidad de Valparaíso
La iniciativa, impulsada por la Escuela de Nutrición y Dietética, benefició a un grupo de siete personas, acogidas por el Centro de Día de la Fundación Don Bosco de Valparaíso.
Siete personas en situación de calle, pertenecientes al Centro de Día de la Fundación Don Bosco de Valparaíso, participaron en un curso teórico sobre manipulación e higiene de alimentos, organizado por la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de Valparaíso, con fondos del proyecto UVA2295 Caleta El Membrillo Renace. La capacitación, liderada por los académicos Silvia Sepúlveda y Miguel Oliveri, y apoyada por estudiantes de cuarto año de la carrera, buscó proporcionar herramientas prácticas que favorezcan la reinserción laboral y social de los asistentes, brindándoles la oportunidad de desarrollar nuevas habilidades.
Además, los participantes fueron invitados a la segunda fase del curso, programada para enero de 2025, en la que recibirán una capacitación práctica, en el Laboratorio de Alimentos de la Facultad de Farmacia.
Pamela Estay, jefa de carrera de Nutrición y Dietética de la UV, valoró positivamente la iniciativa: "Me parece que esta actividad es excelente. Se pudo ver el compromiso de los participantes y su alegría al recibir los conocimientos. Es también un gran compromiso por parte de nuestra Escuela, por lo que felicito a los profesores Silvia Sepúlveda y Miguel Ángel Oliveri, quienes lideran esta iniciativa. Creo que es fundamental mantener este tipo de programas en el tiempo, ya que brindan a las personas herramientas en torno a la nutrición y una oportunidad real para surgir. Como mencionó su monitor, esto ayudará a que no se sientan segregados, sino que, por el contrario, sean parte de un proceso de aprendizaje mutuo, tanto para ellos como para nuestra Escuela".
En la misma línea, Gonzalo Torrejón, secretario ejecutivo del Centro de Estudiantes de Nutrición y Dietética UV, destacó la importancia del programa: “Este trabajo sigue la línea de vinculación con la comunidad que la Escuela promueve, invitando e integrando a las personas en estos talleres. Para nosotros, como estudiantes que estamos a punto de comenzar las prácticas profesionales, ha sido una experiencia sumamente enriquecedora. Les brindamos herramientas para desarrollarse tanto en el ámbito laboral como en áreas donde la información y el apoyo son cruciales. Además, se les entregó una Guía Práctica elaborada por los estudiantes, bajo la guía de los profesores del Laboratorio de Alimentos, un espacio donde es muy grato trabajar, y que se caracteriza por contar con docentes que nos apoyan de manera cercana y completa, lo que ha sido clave para nuestra formación”.
Silvia Sepúlveda, académica de la Escuela de Nutrición y coordinadora de Vinculación con el Medio de la carrera, relevó los aspectos fundamentales de la actividad: “Desde una perspectiva académica, esta capacitación corresponde a un resultado de aprendizaje de la asignatura de Planificación de Capacitación. Pero lo más relevante es la apertura que los estudiantes deben tener hacia la comunidad y cómo enfrentarán, en su futuro profesional, problemas tan delicados como los de una persona en situación de calle. Esto exige un trato y lenguaje distintos, además de una dosis de empatía. Esta experiencia es inédita en nuestra Escuela, y ofrece a los alumnos la ocasión de ver que las personas siempre pueden tener segundas oportunidades. La manipulación de alimentos es una herramienta que puede abrirles nuevas perspectivas laborales, ya que en muchos lugares donde se comercializan alimentos no se exige grandes requisitos, sino habilidades, y eso es lo que les hemos entregado. Los participantes recibieron un manual sobre manipulación de alimentos y una constancia de participación, y están invitados a un segundo curso, en enero de 2025, donde se ofrecerá una capacitación formal y práctica en nuestro Laboratorio de Alimentos”.
Por su parte, Carlos Aravena, director del Centro de Día de la Fundación Don Bosco de Valparaíso, subrayó el impacto de esta iniciativa: "El curso tiene un efecto profundo en las personas en situación de calle, muchas de las cuales ya poseen habilidades, pero este tipo de formación les proporciona herramientas concretas para interrumpir la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran. Lo más importante es que les abre una puerta hacia la reinserción social, permitiéndoles recuperar algo fundamental: sentirse personas de nuevo”.
Aravena también destacó la motivación del grupo capacitado: "Este es un grupo que quiere cambiar, que busca nuevas oportunidades. Aunque se trató de una invitación, fue muy bien recibida. El segundo día, dos participantes llegaron por sus propios medios a la universidad, lo que refleja el compromiso y el impacto de esta iniciativa en sus vidas. La mayoría de ellos tiene entre 26 y 45 años”.
El director explicó que la Fundación Don Bosco ha estado trabajando con personas en situación de calle durante doce años y recientemente se adjudicó nuevamente el proyecto, lo que les permitirá continuar por al menos doce meses más, con posibilidad de extenderse a 36.
“Este tipo de colaboraciones con la Universidad de Valparaíso nos da la oportunidad de realizar un trabajo a largo plazo. En el Centro atendemos a personas de cualquier parte del país, chilenos y extranjeros, mayores de 18 años, con o sin hijos; les damos la posibilidad de cubrir sus necesidades básicas, como ducha y lavado de ropa, por ejemplo, además de actividades recreativas y atención profesional. Diariamente acogemos a 40 personas”, añadió.
Entre los beneficiarios, Yaritza Neira (26) expresó su gratitud por la oportunidad: “Es la primera vez que vengo a la universidad. Me encanta todo lo relacionado con la cocina. Las clases fueron muy claras, los profesores muy simpáticos y explicaron muy bien los temas. Para haber sido solo dos jornadas, el curso fue completo y muy comprensible. Esta herramienta me va a ser muy útil”. Mientras que su compañero David Carrasco (45) destacó la relevancia de la iniciativa: “Para mí y para todos mis compañeros, es muy importante que la Universidad de Valparaíso nos brinde esta oportunidad, considerando la situación en la que nos encontramos. Este es solo el primer paso, y esperamos completar el siguiente curso para avanzar en el ámbito laboral. Tengo experiencia en varios oficios, y el área de la manipulación de alimentos me atrae mucho. Aunque es algo nuevo para mí, es fundamental aprender y certificarse en nuevas habilidades. Este tipo de iniciativas es importante, porque si queremos salir de la situación en la que estamos, esta es la oportunidad adecuada. Este curso es una herramienta laboral que podemos desarrollar y aplicarla más adelante, de todas maneras”.
Los participantes del curso fueron Gabriel Barrientos, Claudio Villegas, Yaritza Neira, Danilo Abarca, William López, Romina Campos y David Carrasco, junto a los monitores Moisés Fernández y David Pino, de la Fundación Don Bosco.