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Facultad de Farmacia

Escuela de Química y Farmacia
Escuela de Nutrición y Dietética

Tres décadas de docencia, investigación y compromiso: el legado de Leticia Luna y Cecilia Rubio en la UV

24 de Agosto 2026

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La Universidad de Valparaíso distinguió a las académicas de la Escuela de Química y Farmacia Leticia Luna y Cecilia Rubio por sus tres décadas de trayectoria institucional, destacando sus aportes a la docencia, la investigación, la gestión universitaria y la formación de nuevas generaciones de profesionales farmacéuticos.

Treinta años de trayectoria universitaria no solo se contabilizan en años de servicio. También se expresan en las generaciones formadas, en las disciplinas desarrolladas, en la investigación impulsada y en los vínculos que una institución construye a lo largo del tiempo. Bajo esa perspectiva, la Universidad de Valparaíso reconoció a las académicas de la Escuela de Química y Farmacia Leticia Luna y Cecilia Rubio, quienes cumplieron tres décadas vinculadas a la institución en 2024.

El reconocimiento se realizó en el marco de una ceremonia efectuada en el auditorio de la sede Las Heras, instancia en la que la Universidad de Valparaíso homenajeó a académicas, académicos, funcionarias y funcionarios que cumplieron 30 años de servicio durante los períodos 2024 y 2025. La actividad reunió a autoridades universitarias, representantes de asociaciones gremiales, familiares y miembros de la comunidad universitaria, en una jornada destinada a relevar las trayectorias que han contribuido al desarrollo de la casa de estudios.

Para la decana de la Facultad de Farmacia, Caroline Weinstein, la distinción adquiere especial significado cuando se observa el recorrido profesional y académico de ambas docentes. En el caso de Leticia Luna, destacó una trayectoria que comenzó con su incorporación a la Universidad y que progresivamente se proyectó hacia la docencia especializada, la investigación y el liderazgo en el ámbito del laboratorio clínico.

“A Leticia Luna la vi llegar hace más de 30 años y la vi desarrollarse, obtener su doctorado, transformarse en una referente en el ámbito del laboratorio clínico. Por lo tanto, siento que este reconocimiento es justo. Es relevante que la institución marque estos hitos. Treinta años es un tiempo muy importante, es una vida completa”, señaló la decana.

La doctora Weinstein subrayó además que la trayectoria de la doctora Luna mantiene plena vigencia y reconocimiento en su disciplina. Entre sus hitos mencionó su desempeño como directora del Magíster en Análisis Clínico y su participación activa en organizaciones vinculadas al área, además del reconocimiento recibido durante

este año como embajadora de una institución internacional relacionada con los laboratorios clínicos.

“Ha sido para la profesora Luna un año de reconocimiento de una trayectoria que comenzó el mismo día que llegó y fue contratada para las asignaturas que se relacionan con el laboratorio clínico”, afirmó la decana, destacando que su recorrido constituye el resultado de un trabajo sostenido durante más de tres décadas.

En el caso de Cecilia Rubio, la decana puso el acento tanto en su permanencia en la Universidad como en los distintos ámbitos desde los cuales ha contribuido a la institución. Recordó su desempeño en cargos directivos, entre ellos como secretaria de Facultad y decana subrogante, responsabilidades que, según destacó, ejerció con un trabajo “impecable y ecuánime”.

A ello se suma su aporte a la investigación y preservación de una línea de trabajo vinculada al estudio de los líquenes, tradición que, de acuerdo con Weinstein, Rubio ha mantenido con continuidad y dedicación. La académica también se encuentra vinculada a la organización del próximo congreso del Grupo Latinoamericano de Liquenólogos (GLAL), que rendirá homenaje a la recordada académica Wanda Quilod.

“Es la heredera de la tradición de los líquenes, que ha sabido llevar con conocimiento, esfuerzo y tesón”, destacó Weinstein, quien valoró especialmente la continuidad del herbario de líquenes desarrollado durante estos años y consideró significativa la decisión de la Universidad de reconocer esta trayectoria.

Más allá de los hitos profesionales, para Leticia Luna estos 32 años representan, sobre todo, un proceso de crecimiento compartido con la institución y con quienes han formado parte de ella. Al recordar sus inicios, la académica reconoce que incorporarse a la docencia universitaria significó asumir un desafío que fue mucho más allá de transmitir conocimientos.

“Con el tiempo comprendí que este camino no solo implica enseñar, sino también crecer junto a la institución, aprender de gestión y políticas universitarias, y ser parte de la modernización institucional”, reflexionó.

Tal como lo relató la también doctora en Farmacología, su trayectoria también le permitió desarrollar investigación científica, establecer colaboraciones internacionales y vincular su quehacer con la comunidad, experiencias que, según plantea, terminan enriqueciendo nuevamente el espacio donde comienza buena parte de la labor universitaria: las aulas.

En ese recorrido, la doctora Luna sitúa a los estudiantes como uno de los principales sentidos de su trabajo académico. Acompañar sus procesos de formación y contribuir a que se conviertan en profesionales íntegros constituye, para ella, uno de los mayores frutos de la vida universitaria.

“Ver cómo titulados y graduados se transforma en agentes de cambio es, sin duda, una de las mayores recompensas de la vida académica”, afirmó. Y agregó: “Hoy recibo con profunda gratitud esta emotiva manifestación de reconocimiento a más de tres décadas de trayectoria —32 años en mi caso— convencida de que cada esfuerzo y dedicación han tenido un propósito claro: contribuir día a día a la construcción de una educación pública de calidad, con compromiso humano y vocación social”.

Nota: Pamela Simonetti