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Su especialización se orientó al diseño de inhaladores para administración de medicamentos en forma de aerosol.

 

Daniel Moraga es académico de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad de Valparaíso y recientemente se graduó de doctor en la prestigiosa Universidad de Texas, en Austin, Estados Unidos, en la división de Molecular Pharmaceutics and Drug Delivery.

Tal como lo explica el profesor Moraga, esta unidad se enfoca en el diseño de sistema de liberación de medicamentos. De ahí que su especialización la desarrollara en la caracterización y diseño de inhaladores para administración de medicamentos en formato de aerosol.

El doctor Moraga adelanta que su proyecto de tesis abarcó el desarrollo de una nueva herramienta de caracterización de aerosoles de uso médico. En la práctica, esta herramienta puede ser utilizada por la industria farmacéutica para evaluar bioequivalencia de inhaladores (aerosoles).

Más detalles de su investigación y de su experiencia en Estados Unidos en la siguiente entrevista.

¿Cómo fue la experiencia de estudiar un doctorado en la Universidad de Texas?

“El programa de doctorado de la Universidad de Texas fue una combinación de trabajo académico, experiencia directa con la industria farmacéutica, y un punto intermedio entre ambos a través del proceso de patentes. El primer año del doctorado fue desafiante, pero también tuve la oportunidad de comprobar el buen nivel preparación que obtuve como Químico Farmacéutico de la Universidad de Valparaíso. Desde preformulación de semisólidos, como cremas y geles, hasta el escalamiento del producto final, el alcance de los proyectos involucró un gran número aspectos tanto en lo científico como en lo regulatorio. Adicionalmente, el programa me permitió participar en diversos internados incluyendo la posición de asistente de investigación en la compañía farmacéutica Pearl Therapeutics en California, así como la posición de agente de licenciamiento de patentes en la oficina de transferencia tecnológica de la Universidad de Texas. Estas experiencias fueron clave en mi formación, ya que consolidaron la postura de emprendimiento que la Universidad de Texas promueve. Así, el programa superó mis expectativas, con su visión clara de la función de una universidad pública como centro de avance tecnológico y su rápida transferencia al mercado”.

¿En qué consistió su estudio de tesis?

“El proyecto abarcó el desarrollo de una nueva herramienta de caracterización de aerosoles de uso médico, que permite medir sus características macroscópicas durante la simulación de la inhalación del paciente. En la práctica, esta herramienta puede ser utilizada por la industria farmacéutica para evaluar bioequivalencia de aerosoles lo que es actualmente el mayor interés de las agencias regulatorias para asegurar el acceso a medicamentos alternativos seguros y eficaces”.

¿Cuándo retornará y a qué unidad de la Facultad se reintegra?

“Espero estar de vuelta a finales de junio para reintegrarme a la Escuela de Química y Farmacia. En el intertanto, estaré trabajando en los proyectos vinculados a mi trabajo doctoral. En específico, una serie de publicaciones aún están en preparación, al igual que una lista de experimentos pendientes. Esto conllevará el consolidar la siguiente fase de trabajo conjunto con la Universidad de Texas, durante el año 2019”.

¿Podría adelantar los proyectos que le gustaría desarrollar en la Facultad?

“En lo personal, uno de los proyectos que realmente me apasiona está relacionado con la intervención en la interfase entre el paciente y el dispositivo de inhalación para el control del asma y el tratamiento de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Actualmente, la forma en que el paciente interactúa con sus inhaladores genera que más de un 70% de las dosis emitidas no llegan a las zonas más profundas del pulmón, aún si están hospitalizados y bajo supervisión. Esto se traduce en cambios en los tratamientos debido a que la eficacia del medicamento queda en duda, sin considerar el factor humano. En gran medida, esto se atribuye a la poca educación que se le da al paciente sobre su uso, pero también a la falta de entrenamiento a los diversos participantes del equipo de salud. Por lo tanto, el desarrollo de estrategias y tecnologías de bajo costo es necesario para disminuir esta brecha en un ámbito que afecta directamente al sistema de salud. Es aquí donde me gustaría llevar mi investigación, donde la transferencia tecnológica pueda ser implementada directamente”.

Finalmente, ¿Cuáles son las fortalezas de la Facultad de Farmacia UV y qué propondría mejorar tras su experiencia académica en Estados Unidos?

“Como exalumno y actual miembro del cuerpo docente de la Escuela de Farmacia, puedo decir que los últimos 15 años han sido de una transformación considerable en la visión de la Facultad. La constante adjudicación de proyectos y el desarrollo de nuevos centros de investigación como el Centro de Investigación Farmacopea Chilena, son una claro ejemplo de las fortalezas de la nuestra comunidad científica y de que vamos en la dirección correcta. Estos proyectos han nacido respondiendo a las necesidades de un país en crecimiento como es Chile. Por lo tanto, y dentro de mis capacidades, me gustaría poner a disposición mi experiencia tanto en la industria como en la academia, para acercar la visión de ambas partes y consolidar nuestro objetivo como universidad. Es el capital humano lo que nos da valor en la sociedad, y la creatividad es la herramienta clave para llevar nuestra visión a la práctica. Creo que nuestros alumnos se beneficiaran en gran medida si se convierten en eje central de este proceso”.

 

Día de la defensa de tesis; de izquierda a derecha: Robert O. Williams III (Jefe de la división Molecular Pharmaceutics and Drug Delivery) , Zachary Warnken (compañero de programa) , Daniel Moraga Espinoza, Hugh D.C. Smyth ( Supervisori doctorado).
 
 
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El proyecto promueve la vinculación de la Universidad con su entorno.


El Centro Agroecológico El Vergel, ubicado al interior del centro turístico El Edén, en Quillota, actualmente depende de la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio de la UV y se proyecta como un área de desarrollo estratégico de alto impacto tanto para la Universidad como para la comuna de Quillota.

Con la firma de un convenio específico de colaboración entre el municipio de esa comuna y la Universidad de Valparaíso, se dio el vamos oficial a la implementación de un innovador modelo de educación interactiva y multidisciplinaria en el Centro Agroecológico El Vergel, ubicado en el sector de El Boco.

Encabezó la ceremonia el rector Aldo Valle; junto al alcalde Quillota, Luis Mella, y la vicerrectora de Vinculación con el Medio UV, doctora Eva Madrid. Los acompañaron el director de Vínculos Institucionales UV, Alejandro Rodríguez; la coordinadora del Centro Agroecológico El Vergel e impulsora del proyecto, María Carolina Henríquez; concejales de la comuna, académicos, estudiantes, directoras de establecimientos educacionales y jardines infantiles de la comuna, junto a directores y funcionarios municipales.

El centro agroecológico se creó el año 2007 gracias a un proyecto Corfo, que permitió la entrega en comodato a la UV de un terreno de 11,5 hectáreas hasta el año 2022.

En el terreno se han realizado varios proyectos que promueven modelos de vida saludable, orientados a jardines infantiles, centros de adultos mayores, como también desarrollo de nuevas tecnologías sustentables con el medio ambiente para agrupaciones y organizaciones vecinales y productivas de la zona. En ello se han vinculado principalmente las escuelas de Nutrición y Dietética y Educación Parvularia, pero también carreras como Ingeniería Civil Industrial, Diseño, Química y Farmacia, Ingeniería Comercial e Ingeniería Ambiental.

Tal como lo señaló la impulsora de la iniciativa, la profesora María Carolina Henríquez, El Vergel será una nueva aula de aprendizaje tanto para la comunidad quillotana y habitantes de ciudades aledañas como también para los estudiantes en formación.

“Acá se va a consolidar un espacio multidisciplinario. Donde no sólo vas a encontrar trabajando a un agrónomo, también lo hará una educadora de párvulos , un ingeniero ambiental, una diseñadora, un nutricionista, un químico farmacéutico o un ingeniero comercial, que son estudiantes de carreras que de a poco estamos integrando para que vengan a El Vergel y de esta manera van a enfrentar problemas y proveer soluciones que les serán útiles después en su vida profesional”, señaló la académica.

La profesora Henríquez afirmó que los estudiantes pueden participar de este proyecto a través de Proyectos DAE, Talleres de Integración del Perfil de Egreso Sello UV (TIPEs) y prácticas profesionales.

Por su parte, el rector Aldo Valle expresó gratitud por el fortalecimiento de la alianza entre el municipio de Quillota y su alcalde, quien además es un destacado ex alumno de la Universidad de Valparaíso, gracias a iniciativas tan innovadoras y con un enorme potencial de desarrollo para todos los participantes.

“Me parece un proyecto fascinante, de gran potencialidad para la misión educativa de la Universidad, porque veo una forma de educación distinta en este valioso proyecto que involucra a toda la institución. El modelo tendrá un impacto cultural, intelectual de consecuencias que hoy día no podemos predecir, pero que a mi juicio son muy promisorias”.

El alcalde Luis Mella, en tanto, celebró los avances presentados en el lugar y cómo este proyecto viene a fomentar el nuevo paradigma de bienestar y felicidad que trabaja la comuna para sus habitantes. “Este proyecto empalma perfecto con nuestro modelo de desarrollo, justamente lo que nosotros buscamos es construir una comuna saludable y humana, innovadora y de gente feliz. Para la municipalidad significa contar con el aporte de profesionales universitarios, de alumnos, junto con la comunidad, todos los que trabajan en un objetivo común”, dijo.


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El Programa de Intervención Farmacéutica (PIF) es realizado por estudiantes en formación.
 
La directora de la Escuela de Química y Farmacia, Yanneth Moya, fundadora del programa de intervención educativa, destaca el trabajo desarrollado por las distintas cohortes de estudiantes de la carrera de Química y Farmacia, durante sus diez años de trayectoria.

 
¿Cómo evalúa el trabajo del PIF en estos diez años?
“El trabajo ha sido arduo, especialmente porque no es usual el ver al químico farmacéutico integrado en el equipo de salud educando a diferentes comunidades, en torno al buen uso de los medicamentos. Sin embargo, y como cualquier trabajo que se realice en forma ordenada y con pasión, hemos tenido satisfacciones muy importantes”.

 
¿Qué hitos destacaría de la trayectoria del programa?
“En una primera etapa las intervenciones la realizaban los estudiantes de curso superior y eran principalmente en colegios (en temas como uso de métodos anticonceptivos, y abuso de alcohol y drogas). Posteriormente, y con la llegada de estudiantes de los primeros años de Química y Farmacia, hemos abarcado toda la comunidad llegando desde preescolares hasta adultos mayores”.

 
¿Quiénes participan y qué los motiva a ser parte del PIF?
“Es importante destacar de que el PIF está formado por estudiantes que en forma desinteresada deciden ocupar su tiempo libre para capacitarse en educación a pacientes e intervenir en diversas comunidades. Este no es un curso electivo, y no está asociada a ninguna retribución monetaria, ni académica. Es frecuente ver que nuestros estudiantes una vez que ingresan al PIF siguen año a año en él, sirviendo de monitores para compañeros que recién se integran. Incluso manteniéndose este vínculo después de titularse”.

 
¿Qué tipo de actividades desarrollan?
“Principalmente las actividades son las intervenciones educativas sistemáticas (donde se abordan temas en forma mensual a un grupo en especial), pero además están las participaciones en ferias de salud que son esporádicas (en esas instancias se entregan material escrito y asesorías en el buen uso de medicamentos).”
 

¿Qué les entrega el PIF a los alumnos y qué recibe el programa de las nuevas generaciones de estudiantes en formación?
“Les da a los estudiantes la oportunidad de desarrollar el rol comunitario del químico farmacéutico, aún en los primeros años de la carrera. También les da la oportunidad de vivir su futura profesión y de retribuir a la sociedad con consejos de cómo realizar un autocuidado seguro en torno a los medicamentos”.


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Al evento asistieron cerca de 200 personas.
 
Con una alta convocatoria se realizó la tradicional jornada de conferencias y mesa redonda que organiza la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de Valparaíso para celebrar el Día Nacional del Nutricionista.

La efeméride oficial en nuestro país será este domingo 6 de mayo y recuerda la creación de la Escuela de Dietistas, el año 1939.

Al evento asistieron la decana de la Facultad de Farmacia, María Soledad Lobos; la directora de la Escuela de Nutrición y Dietética, Marcela Alviña; la directora de la Escuela de Química y Farmacia, Yanneth Moya; la secretaria de Facultad, Cecilia Rubio; el jefe de carrera de Nutrición, Rafael Jiménez, académicos, estudiantes y profesionales vinculados al área.

El programa contempló las conferencias “El nutricionista en el siglo XXI”, a cargo de la profesora Marcela Alviña; “Nutrición y cáncer y la Investigación en la Facultad de Farmacia”, ofrecida por la doctora Caroline Weisntein; “Una experiencia de práctica no tradicional. El proyecto FDI Centro Agroecológico El Vergel”, con Samantha Gallero; y “Nutrición deportiva, suplementos y ayuda ergogénica”, a cargo del nutricionista Cristián Fuentes.

Rafael Jiménez evaluó positivamente la actividad y el interés de los alumnos por asistir al evento.
“Particularmente este año fue una celebración bastante exitosa, dado que hubo una gran cantidad de alumnos que se convocaron y asistieron a la ceremonia”, afirmó.

El nutricionista destacó las temáticas abordadas. “Además, tuvimos temas muy atractivos en términos de presentación, como es la influencia de la nutrición en el cáncer, considerando que esta enfermedad es una de las patologías que se está posicionando en los primeros lugares como causa de muerte en nuestro país. Por otro lado, también hubo mucho interés por la conferencia que abordó el tema de la nutrición deportiva, que es un campo poco explorado por los nutricionistas, pero se están abriendo puertas con buenos resultados. Y conocer la experiencia de proyecto del Centro Agroecológico El Vergel, con los programas de promoción de alimentación saludable y huertos urbanos, que realizan estudiantes de Nutrición en Quillota, ha sido muy satisfactorio, por lo valorado que ha sido este proyecto tanto por la comunidad quillotana como por las autoridades de nuestra universidad”, aseguró.

El profesor Jiménez agregó que el rol del nutricionista cada vez es más relevante, no solo en los campos tradicionales, sino que también están siendo requeridos en nuevas áreas, ampliando así su campo ocupacional.

“Lo tradicional es encontrarlo en áreas de nutrición comunitaria, clínica y de servicios de alimentación, pero ahora se están abriendo otros campos, como el trabajo en establecimientos educacionales, jardines infantiles y en centros de adultos mayores. Su presencia en el ámbito educacional es importante para orientar la alimentación en los escolares, entre los cuales existe un alto porcentaje de obesidad. De hecho, somos el primer país en Latinoamérica en obesidad infantil”, advirtió.

La ceremonia se llevó a cabo en el Auditorio B de la Facultad de Farmacia y asistieron cerca de 200 personas.

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