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La jornada reunió a profesionales, académicos y estudiantes.
 
Como es ya una tradición, la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de Valparaíso realizó este lunes 6 de mayo la ceremonia de celebración del Día del Nutricionista.

El evento fue encabezado por la decana de la Facultad de Farmacia, la nutricionista Marcela Alviña, quien estuvo acompañada por la secretaria de Facultad, Jacqueline Concha; el director de Escuela de Nutrición y Dietética, profesor Rafael Jiménez; la jefa de carrera, Silvia Sepúlveda; la directora de la Escuela de Química y Farmacia, Yanneth Moya; la jefe de carrera de Química y Farmacia, Marcela Escobar; académicos, nutricionistas, estudiantes y funcionarios.

El director de Escuela inició la ceremonia con un repaso histórico del desarrollo de la carrera de Nutrición, programa que se inició en 1939 en Chile, con la creación de la primera Escuela de Dietistas.

“Este año la carrera de Nutrición cumple 80 años. Pensamos siempre que la celebración (o conmemoración) tendría que ser junto a los frutos que hemos conseguido como Escuela y también reconocer a aquellos que desde afuera aportan de forma importante a la carrera de Nutrición y Dietética de nuestra universidad”, sostuvo el director.

Por ese motivo, explica el profesor Jiménez, fueron invitados como conferencistas dos nutricionistas egresados de las aulas UV que hoy son destacados profesionales, uno de ellos inserto en la academia, realizando investigación, mientras el otro ha optado por un desarrollo laboral en la industria de los alimentos.

La primera es la doctora Pamela Mattar, titulada el 2007, quien actualmente está realizando un programa postdoctoral en el cual investiga el efecto de los alimentos palatables sobre la ingesta alimentaria y el metabolismo del tejido adiposo. La nutricionista ofreció la conferencia “Obesidad: desde el tejido adiposo a la regulación de la ingesta alimentaria”. El segundo expositor fue Bastián Oyaneder, quien obtuvo el título de nutricionista el año 2014 y ahora trabaja en la industria de alimentos Tresmontes Luchettti, en el área de Investigación y Desarrollo. Bastián Oyaneder dictó la charla “Rol del nutricionista en la industria alimentaria”.

Durante la ceremonia también fueron reconocidas Cecilia Cruz, Matilde Zubieta y Beatriz Gazalez, nutricionistas de los campos clínicos, supervisoras y profesionales guía que han contribuido de manera importante en la formación de los estudiantes.

Durante la ceremonia se presentó la Agrupación de Cámara de la Universidad de Valparaíso y los asistentes participaron de un coffe break preparado especialmente por el técnico gastronómico de la carrera, Gabriel Cravero, junto a un grupo de estudiantes.








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El probiótico actuó positivamente sobre la microbiota intestinal de adultos con diabetes Mellitus Tipo 2 tratados con metfornina.
 
La metfornina es habitualmente la primera elección de medicamento para tratar la diabetes Mellitus Tipo 2 (DM2), pero los efectos colaterales de este fármaco –como diarrea, hinchazón, acidez y dolores estomacales- también son frecuentes. Y estas reacciones adversas secundarias muchas veces conducen a los pacientes a abandonar el tratamiento.

Gracias a la literatura científica, se sabe que la microbiota intestinal en enfermedades metabólicas como la obesidad y la diabetes mellitus presenta alteraciones en su composición, cambios en la actividad metabólica de estos microorganismos y en la proporción (o abundancia) de las comunidades bacterianas. La microbiota de una persona con DM2 difiere a la de un individuo sano. Además, la composición bacteriana de la microbiota intestinal se modifica de acuerdo al tipo de tratamiento. Investigaciones dan cuenta que medicamentos como la metfornina también produce cambios en la microbiota.

Alimentos probióticos como el kéfir, más conocido como yogurt de pajaritos, al ser incorporados a la dieta producen efectos beneficiosos para salud, más allá de la nutrición. “Los alimentos probióticos son aquellos que contienen microorganismos vivos, que habitan naturalmente en la microbiota intestinal. Al ingerirlos son capaces de tolerar las condiciones fisicoquímicas del tracto gastrointestinal (ácidos y sales biliares). Y no solo eso, además al llegar al intestino tienen la capacidad de adherirse a la superficie del epitelio y lo colonizan”, explica la doctora en Microbiología Claudia Ibacache, directora del Centro de Microbioinnovación (CMBi) de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Valparaíso, quien co-dirigió un estudio metagenómico que evaluó los efectos del consumo de kéfir sobre la microbiota intestinal de adultos con DM2 tratados con metfornina. Esta investigación la realizó para optar al título de nutricionista la tesista Karoll González Pizarro.

Según este estudio, algunos de los atributos del kéfir son su capacidad de restituir la composición de la flora intestinal e introducir funciones favorables y útiles para las comunidades microbianas intestinales, ayudando a mantener un buen control metabólico.

Tal como lo señala la microbióloga, la investigación consistió en una intervención nutricional en pacientes con DM2 que fueron asignados a dos grupos. Uno recibió dosis diarios del probiótico kéfir y el otro (que fue el grupo control), consumió la misma cantidad de un yogurt comercial convencional (libre de microorganismos), durante ocho semanas. Se midieron parámetros metabólicos antes y después de la intervención. El estudio utilizó la metagenómica, una avanzada herramienta que permite obtener la secuencia del genoma de toda la comunidad de microorganismos encontrados en la microbiota de cada paciente intervenido.

“El estudio proporciona evidencia de que el probiótico kéfir puede mejorar los síntomas de malestar gastrointestinal”, sostuvo la académica.

De acuerdo a los resultados de la investigación se destaca que a las dos semanas de tratamiento con el probiótico aumentó la proporción de algunos grupos de bacterias de la microbiota. A las ocho semanas se observó que disminuyeron significativamente los triglicéridos (grasas que en exceso pueden aumentar el riesgo de enfermedades del corazón). Además, el kéfir demostró mejorar la hinchazón, acidez, gases y el tránsito intestinal de los pacientes tratados.

En consecuencia “el consumo de kéfir sería una buena estrategia complementaria para modular la microbiota intestinal de los pacientes DM2 en forma beneficiosa, además de ayudar al control de los triglicéridos y a mantener una buena salud intestinal”, se sugiere en la tesis.

El kéfir es un alimento lácteo fermentado originario de las montañas del Cáucaso ruso y ha sido parte de la dieta de diversas culturas milenarias. Al kéfir se le considera un alimento funcional probiótico complejo, dado que es un consorcio de microorganismos, estructurado por una diversidad de bacterias ácido lácticas, ácido acéticas y levaduras. Entre los beneficios atribuibles al kéfir el estudio releva que tiene la propiedad de disminuir la cantidad de lactosa presente en la leche (por lo tanto podrían consumirlo las personas intolerantes a ese componente), inhibe el crecimiento de células tumorales, tiene un efecto antibacteriano, estimula la inmunidad gastrointestinal y previene la osteoporosis.


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