Your address will show here +12 34 56 78

​El equipo conformado por dos miembros del claustro académico de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Facultad de Farmacia y un investigador perteneciente a la Facultad de Ciencias, se adjudicaron fondos de la Academia de la Ciencia estadounidense para avanzar en la investigación.




Un grupo transdiciplinario de investigadores de la Universidad de Valparaíso se adjudicó la segunda versión del Concurso NAM-Desafío Global de Longevidad Saludable de la Academia de Ciencia de Estados Unidos. Su propuesta apunta al estudio de un innovador tratamiento, que se sustenta en el trasplante de microbiota intestinal.

 
Entre 74 postulaciones, el proyecto dirigido por el doctor Gonzalo Cruz, académico del Instituto de Fisiología de la Facultad de Ciencias UV y de la Escuela de Nutrición y Dietética de la misma casa de estudios; quien junto a su colega, la doctora Claudia Ibacache, también académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la UV y directora del Centro de Micro Bioinnovación (CMBi), y el doctor Gonzalo Jorquera, investigador del Centro de Neurobiología y Fisiopatología Integrativa (CENFI-UV), fue seleccionado en el primer lugar entre las seis propuestas elegidas.

 
“Para nosotros es una excelente oportunidad para realizar trabajo colaborativo y transdisciplinario, en que utilizaremos nuestras distintas experticias en fisiología, farmacología, biología molecular y microbiología para resolver el problema que planteamos. En definitiva, lo que buscamos es obtener resultados experimentales sólidos que sustenten intervenciones que mejoren la calidad de vida de los adultos mayores”, afirma el doctor Gonzalo Cruz, director del proyecto.

 
Tal como lo explican los investigadores, uno de los mayores problemas de las personas al envejecer es la pérdida de masa y fuerza muscular (sarcopenia), que repercute en su autonomía física y mental.

 
“Los adultos mayores con una sarcopenia importante pierden su autonomía y dependen de otras personas para realizar tareas cotidianas, de hecho hay encuestas que revelan que el miedo a perder su independencia es lo que más preocupa a la población mayor”, asegura el doctor Gonzalo Jorquera, investigador principal.

 
Ambos científicos explican que uno de los mejores tratamientos para esta patología es el ejercicio físico, pero como sabemos, es una actividad que no todos los adultos mayores pueden hacer con la intensidad y cantidad suficientes. En ese contexto, se ha descrito que la microbiota intestinal de sujetos entrenados físicamente produce una serie de metabolitos, que fortalecen la función y la fuerza muscular.

 
“Lo que proponemos es un estudio piloto en modelos experimentales, en que extraeremos las bacterias intestinales desde las heces de individuos jóvenes y entrenados físicamente y se las daremos por vía oral a modelos envejecidos, que ya no son capaces de hacer ejercicio. Esperamos que los individuos envejecidos mejoren su fuerza muscular e incluso sus capacidades cognitivas”, sostiene el doctor Cruz.

 
En esa misma línea, el doctor Jorquera agrega que desde hace algún tiempo que se ha propuesto que existe un eje microbiota intestinal-músculo esquelético, donde las bacterias del intestino pueden regular procesos fisiológicos en órganos distantes.

 
“Estas alteraciones en la microbiota intestinal, que en su conjunto se conocen como disbiosis intestinal, pueden afectar la producción de metabolitos claves para la función muscular y alterar por ejemplo la permeabilidad del intestino, permitiendo el paso a la sangre de sustancias inflamatorias, nocivas para varios órganos incluido el músculo. Finalmente el ejercicio ha demostrado tener una capacidad moduladora de la microbiota intestinal, promoviendo un perfil bacteriano saludable”, revela el científico.

 
En este contexto, el investigador complementa que “nuestra propuesta establece que a través de un trasplante de microbiota fecal de donadores jóvenes ejercitados, podamos recuperar el perfil normal de bacterias intestinales y con esto repercutir en la función muscular. Este tratamiento de trasplante de microbiota ya se utiliza de manera muy exitosa para tratar la diarrea crónica por clostridium difficile, donde la microbiota puede administrarse a través de una colonoscopía o incluso, a través, de cápsulas orales. Es importante mencionar que a los donadores se los somete a una serie de exámenes previos para asegurar que están en un perfecto estado de salud”.

 
Finalmente, el doctor Cruz advierte que el trasplante de microbiota fecal es algo muy nuevo y lo innovador de su propuesta apunta a que “proponemos esta estrategia terapéutica para una condición cada vez más prevalente (el envejecimiento) y que tiene pocas alternativas de tratamiento. Hasta ahora hay pocas evidencias a nivel mundial de este enfoque para tratar la sarcopenia. Nuestra proyección, en una siguiente etapa, es diseñar la tecnología para entregar la microbiota en una cápsula que se pueda tomar como cualquier medicamento. Un aspecto importante sería que tuviera liberación controlada y que la microbiota se libere desde cápsulas o microcápsulas dentro del intestino”.

0