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Escuela de Química y Farmacia inauguró su año académico con charla sobre vacunas contra Covid

Conferencia estuvo a cargo de la académica Caroline Weinstein, miembro del equipo de asesores externos del ISP.




Con una alta convocatoria, la Escuela de Química y Farmacia de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Valparaíso realizó la ceremonia de inicio de año académico 2021.

El evento, que fue encabezado por Marcela Alviña, decana de la Facultad de Farmacia, contó con la participación de la representante de la Junta Directiva UV Marcela Escobar, quien también es jefa de Carrera de Química y Farmacia UV. Las acompañaron Jacqueline Concha, secretaria de Facultad; Yanneth Moya, directora de Escuela de Química y Farmacia; su homólogo de la Escuela de Nutrición y Dietética, Rafael Jiménez; Silvia Sepúlveda, jefa de Carrera de Nutrición y Dietética, representantes del claustro académico, funcionarias y funcionarios, estudiantes y profesionales graduados de la carrera.

“La ciencia detrás de las vacunas contra el COVID-19 aprobadas en Chile” fue el nombre de la conferencia que ofreció la doctora en Microbiología e Inmunología Caroline Weinstein, académica de la Escuela de Química y Farmacia, y quien ha tenido un destacado papel en el grupo de expertos del ISP, que asesora en la autorización del uso excepcional de emergencia de los inoculantes disponibles para enfrentar la pandemia en Chile.

La doctora Weinstein realizó un recorrido histórico respecto al desarrollo de vacunas en el mundo, que se inició hace tres siglos, y que hoy en día ha permitido -en tiempo récord- poder contar con un instrumento que se espera permita hacer frente al letal microorganismo que causa la Covid-19. “La ciencia en relación a las vacunas comenzó en el siglo XVIII. Pero en los últimos veinte años se ha generado el 50 por ciento de la producción científica relacionada con vacunas”, aseguró.

La investigadora también destacó que, de acuerdo a las estadísticas, siete mil muertes al día se previenen gracias a las vacunas en todo el mundo. Por lo tanto, para la doctora Weinstein las vacunas son la intervención en salud pública que más vidas salva.

“Por eso nuestro trabajo, como profesionales de la salud y como miembros del equipo sanitario, es educar a la población, para que los grupos antivacunas, que tercamente siguen teorías conspirativas, puedan comprender que estamos frente a una potente herramienta terapéutica”, advirtió.

Tal como lo explicó la especialista, de las técnicas más convencionales, que utilizan virus atenuados o inactivos -estrategia que ha servido, por ejemplo, de fundamento a la vacuna Coronavac del Laboratorio chino Sinovac, inoculante que se está aplicando en mayor medida en nuestro país- se avanzó a los abordajes modernos, destacando la tecnología del ADN recombinante, que permitió tener proteínas para inmunizar.

“Es decir, en vez de usar el virus, ya sea vivo, pero atenuado, o simplemente destruido, se usan las proteínas producidas en cultivos de células a las cuales se les agregó el ADN de la proteína para la que se desea desarrollar una inmunidad. En este punto, hay que destacar que la primera vacuna de la Hepatitis B fue un desarrollo en el que participó el científico chileno Pablo Valenzuela”, sostuvo.

En la misma línea, también destacó el trabajo del inmunólogo Alexis Kalergis, quien actualmente está trabajando en el desarrollo de la primera vacuna chilena contra Covid -19, diseñada para ser utilizada desde el nacimiento.

A continuación, la académica se focalizó en describir y revisar los datos disponibles de las cuatro vacunas que están autorizadas –hasta ahora- para su uso de emergencia en el país, pertenecientes a los laboratorios Pfizer, Sinovac, Astrazeneca y Cansino, exponiendo respecto a sus procesos de producción, los estudios que las respaldan en términos de eficacia y seguridad, inmunidad y estabilidad, entre otros aspectos.

Finalmente, Caroline Weinstein señaló que “necesitamos que todos los países, tengan o no dinero, puedan acceder a la vacuna. No vamos a poder controlar la pandemia si no lo hacemos todos juntos. Este es el momento de ser solidarios. Necesitamos más dinero para investigar en vacunas. Si tenemos más investigación los precios van a bajar. Las vacunas más baratas son las que se han desarrollado al alero de las universidades. Necesitamos como país recuperar nuestra planta de producción de vacunas, que fue cerrada en el año 2010. Si no hubiese sido por eso, podríamos haber tenido una vacuna no solo ideada en Chile, sino que además producida en nuestro país”.