Egresados

“Debemos esforzarnos por cumplir nuestros sueños”

Lo afirma María José Arce Castillo, nutricionista UV, quien actualmente se desempeña como jefa del Departamento de Nutrición y Alimentos de la División de Políticas Públicas Saludables y Promoción, perteneciente al Minsal.

 

Desde hace unos tres años María José Arce Castillo está a cargo del Departamento de Nutrición y Alimentos de la División de Políticas Públicas Saludables y Promoción (DIPOL), perteneciente a la Subsecretaría de Salud Pública del Ministerio de Salud. Desde allí lidera un equipo de trabajo y realiza funciones de rectoría y regulación en alimentación, nutrición, inocuidad de los alimentos y programas alimentarios.
 
La nutricionista titulada de la Universidad de Valparaíso y egresada de la cohorte 2008, además es magíster en Salud Pública de la UV, y actualmente cursa dos diplomados: de Nutrigenómica en la U. Mayor y de Gestión Financiera para instituciones públicas, en la U. de Chile.
 
Tal como lo explica María José su trayectoria profesional se orienta predominantemente a la salud pública, trabajando por más de ocho años en Atención Primaria (clínico asistencial, gestión y subdirección), así como en docencia de pregrado en diversas universidades de la Región de Valparaíso y algunos programas de capacitación e inserción laboral en escuelas con niños y niñas con necesidades especiales. El 2018 ingresó al Departamento de Manejo Integral del Cáncer y otros Tumores de la División de Prevención y Control de Enfermedades del Ministerio de Salud, tras adjudicarse un concurso público, lugar en el que contribuyó al desarrollo e implementación del Plan Nacional de Cáncer (2018-2028). A fines del 2019 asumió la jefatura del Departamento de Nutrición y Alimentos de la DIPOL, cuyos principales desafíos están en desarrollo y guardan relación con generar políticas públicas orientadas a favorecer entornos más saludables para las personas, entre ellos: Plan de Prevención de la Obesidad Infantil, actualización de las Guías alimentarias basadas en alimentos (GABAS), Reformulación de los Programas Alimentarios, Desarrollo e implementación de la Estrategia Nacional de Prevención y Control de la Malnutrición de Micronutrientes en Chile (2020-2030), Actualización de las Políticas de Fortificación, Vigilancia Nutricional, continuidad de Programas de Vigilancia de Peligros Microbiológicos y Químicos de los Alimentos, Actualización de normativas, guías, procedimientos y otros (Guía clínica alergia a la proteína de leche de vaca, Guía de práctica clínica, Guía del menor de dos años, Norma técnica para la evaluación nutricional de niños y niñas con Síndrome de Down, entre otras).
 
La nutricionista afirma que tanto las historias y experiencias personales, familiares o comunitarias con la salud, la enfermedad, el dolor o la inequidad, así como la constatación de los efectos que producen en las personas, van confluyendo y reforzando la convicción que se puede aportar desde el servicio público a quienes más lo necesitan, y a su juicio través de la salud pública, es una de las forma más significativas para poder hacerlo.
 
“La conexión con esta realidad la palpamos a diario, incluso en nuestra esfera personal o familiar cuando tenemos una preocupación de salud o requerimos una prestación de urgencia o deseamos mitigar alguna molestia o dolor, o bien, de alguien a quien amamos, en cuyas circunstancias se vuelve imperativa la necesidad de sentir contención, respeto, ser escuchados y no juzgados o que los procesos y procedimientos institucionales, como diagnósticos y tratamiento se agilicen, se humanicen, etcétera. Esto nos permite y obliga a reflexionar continuamente si estamos siendo consistentes en nuestro quehacer profesional, especialmente con la motivación que mueve nuestra vida y con la contribución que esperamos redunde de ella. En resumen, siempre he sentido que una profesión es una expresión de nuestra responsabilidad social, humana y ética, por medio de la cual procuras hacer por otra persona lo que desearías que otro u otra hubiesen hecho por ti cuando más lo necesitabas, y en ese entendido, pones a disposición todo tu esfuerzo, tus sueños, tu autodeterminación y tu contribución. El servicio público me ha permitido eso y mucho más, especialmente trabajar en aquello que me inspira y amo profundamente, por lo que motivo a todas y todos los estudiantes de pregrado que desean trabajar incansablemente por los propósitos excelsos de la salud pública a que lo hagan”.
 
María José Arce destaca que “el post grado en Salud Pública, también realizado en la UV, amplificó mi visión y competencias en otras materias menos exploradas tradicionalmente por el quehacer del o la nutricionista, que por cierto, eran de mi interés. Sin perjuicio de lo anterior, creo firmemente que debemos esforzarnos por cumplir nuestros sueños, no temer a nuevos desafíos ni desaprovechar oportunidades por menos tradicionales que parezcan. Para ello, es preciso prepararnos y perfilarnos apropiadamente, para explorar nuevos horizontes laborales y profesionales, y cuando sea el caso, ser copartícipes o liderar la toma de decisiones estratégicas, que contribuyan a mejorar los entornos en los que hoy las personas viven y se desarrollan y determinan su estado de salud o enfermedad; para lo cual es necesario conocer el contexto, funcionamiento y los retos del sistema de salud, y particularmente, ponerse al servicio de las necesidades de las personas en todas sus dimensiones”.